El autor señala que la globalización está poniendo en evidencia rasgos de identidad de una idiosincrasia compleja que hoy está frenando el desarrollo de la sociedad mexicana. La globalización hoy es una vitrina en tiempo real que nos exhibe en alta definición. Se percibe fuerte presión de la cultura global hacia quienes habitamos nuestro país, fenómeno que provoca un choque de valores que ha impactado nuestra estructura social, generando nuevas conductas que antes eran desconocidas. Por ello se hace necesario recurrir al análisis de nuestra idiosincrasia para identificar el punto de encuentro que nos permita convivir con el resto del mundo sin perder nuestra individualidad.
En ese análisis Homs aborda el génesis del ser mexicano: nuestro origen como encuentro de dos culturas y la autopercepción que tenemos los mexicanos perpetrada a través de distintos gobiernos. Una autopercepción compleja: el mexicano es un ser de familia, pero a la vez vive con el resentimiento hacia el padre ausente, un trabajo en el que Homs afirma que el matriarcado es una realidad en México.
En este mismo sentido, se habla de una cerrazón a las emociones: el mexicano parece dicharachero y fiestero, pero en realidad “no se raja”, no se abre. Abrirse significa ser vulnerable. Solo al calor de las copas y la fiesta, el mexicano entra en confianza.
También realiza una apreciación semiótica del lenguaje en México y sus diferentes acepciones. En este sentido, confabula un retrato muy cercano a la aproximación que han hecho diferentes autores como el filósofo Samuel Ramos quien trató de descubrir la esencia de la mexicanidad con su obra: El perfil del hombre y la cultura en México (1934); Octavio Paz con El Laberinto de la soledad (1950); El psicoanalista Santiago Ramírez con El mexicano, psicología de sus motivaciones (1959). El antropólogo Guillermo Bonfil Batalla con México profundo (1987); y Vecinos distantes, una mirada desde el exterior realizada por el periodista brasileño de origen británico Alan Riding, publicado en 1984.
Con buen humor y explicando a grandes rasgos la historia de México y los diferentes eventos que la definieron, el autor llega al presente, a este momento de quiebre y de oportunidad, en el que , dice, es más rentable en la política echarle la culpa a terceros y a circunstancias ajenas que construir algo.
En este libro Homs propone un ejercicio de autorreflexión para entender cuáles son las características que definen al mexicano y cómo aprovecharlas en un mundo globalizado, siendo una de las principales la que considera la «intuición mexicana», una capacidad que el autor define como una «intuición pura» que contrasta con la «razón pura» del idealismo alemán y que se traduce en la habilidad del mexicano de aprender con «ensayo y error», algo que se percibe como debilidad en vez de fortaleza.
«Necesitamos un proyecto de terapia intensiva para cambiar el contexto actual porque se nos puede salir de control si no lo hacemos, corremos otro riesgo muy grave: perder las vías de integrarnos ahora sí de forma total y absoluta a la globalización y la cultura global, podríamos terminar perdiendo rasgos muy importantes de nuestra identidad», advierte Homs.